Uno de los signos que contribuyo a vivir con mayor intensidad la gracia del Gran Jubileo del año 2000 fue precisamente la purificacion de la memoria historica, es decir, este proceso orientado a liberar la conciencia personal y comun en todas las formas de resentimiento o de violencia que la herencia de las culpas del pasado puede habernos dejado.
Para una autentica purificacion de la memoria es necesario un correcto juicio historico. Todos hemos escuchando exageraciones sobre la inquisicion y sobre el anuncio de Evangelio, que no cuentan con suficiente base historica, pero que forman parte del imaginario colectivo.