En nuestros corazones has ocultado el precioso tesoro de nuestros deseos y aspiraciones, y en nuestra alma el cauce para satisfacerlos de acuerdo con tus mandamientos. Dispongo de todos los medios precisos para recorrer el camino que conduce hasta la eternidad y te doy las gracias, Señor, por tus dones. Tu que has plantado la semilla, no permitas que se malogre el fruto. Ana Maria Rabatte Precio:
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