Llegada la plenitud de los tiempos, vino al mundo Jesucristo Nuestro Divino Salvador, realizandose en su adorable persona aquellos misterios que principalmente constituyen el dogma catolico; la Encarnacion, esto es, Dios inmolado por el hombre; y la Eucaristia, Dios hecho, en cuanto posible, una misma cosa con el hombre que le recibe
P. Manuel Traval y Roset